Cortés

Guanacaste. 

Esta provincia de Costa Rica tiene su propia vida, especialmente su propio olor. Es dorado en su centro y seco en su exterior. Cada vez que vengo a Cortés o Llanos de cortés como le dicen los locales me pasan cosas increibles. 

Había escuchado que nadie ve estas cataratas a la hora que tienen su mayor belleza: En el atardecer. Ante un lugar tan popular jamás pensé poderlas ver sin personas pero en el amanecer y atardecer si es posible. 

El río Potrero que termina justo después de la catarata se dice que lleva oro. Carga oro de minas que están en su cauce y que hojas muy finas de este material se logran depositar en la catarata. 

Río Arriba cerca del cerro Baldio hace mucho tiempo se creía que ahí era posible encontrar riqueza de todo tipo. Muchos intentaron buscar el lugar pero nadie nunca lo pudo encontrar, se convirtió en leyenda.

El lugar donde está la riqueza solo se puede ver en el amanecer o en el atardecer del solsticio de verano, y en la catarata se encuentra la primera pista para poder llegar a este lugar. 

Dentro de su cueva justo en el amanecer es posible ver unas pequeñas inscripciones que indican la ubicación del lugar de las riquezas. Solo el que carezca de avaricia lo puede ver, una persona pura y llena de vida. 

Justo antes de que caiga el sol es el momento más importante de este lugar, su arena cubierta en hojuelas de oro tiñe la poza de dorado, el agua se vuelve azul y su cueva irradia una luz fría.

Este lugar es muy importante para mí, en algún momento hace mucho tiempo aquí encontré riqueza y felicidad, aquí encontré un día perfecto. En ese atardecer puede ver el mapa, no el del oro pero otro tipo de mapa. Un mapa lleno de cataratas que se reflejaba en unos ojos perdidos en la poza dorada. 

Todavía guardo el mapa en mi memoria, es imposible olvidarlo. 

Es el que uso para encontrar estos lugares tan increibles y sus leyendas.