Javier Elizondo Esquivel

SAVEGRE

Javier Elizondo Esquivel
SAVEGRE

Un paseo espontáneo.

Me levanta una llamada a las 6:00 am de Felipe que fuéramos a una catarata, donde ya había quedado con unos amigos de ir pero no se había despertado. Tuve que hacer el favor de la vida y manejar hasta San Gerardo de Dota. No me quejo, el día estuvo con niebla, místico y frío. En el camino los locales y turistas costarricenses vienen a pescar en el río y me sorprende que saquen truchas de buen tamaño, hasta un local me enseño el almuerzo de su familia antes de cocinarlo en una estufa portátil de carbón.  

Hace tiempo no veía un bosque tropical nuboso tan lleno de vida. La mayoría de las vecesestoy dentro de un bosque de menos altura; me hacía falta estar dentro de una nube con una catarata.